Lugares de interés

Iniciamos nuestra ruta por la Plaça de la Font, donde llama la atención la piedra roja en que están construidas las casas y que acompañará al visitante durante todo el recorrido.

Ascendemos por la calle la Font hasta encontrarnos a la izquierda con la emblemática Roca Grossa, la primera e inevitable parada para cualquier turista que visite la población. La Roca Grossa es una gran mole de rodeno de 2.000 toneladas, que se mantiene en equilibrio inestable y sobre terreno inclinado, como si estuviese aguantada por una cuña invisible.

Seguimos subiendo hacia el casco antiguo hasta llegar a la Plaça de l’Ajuntament, donde se encuentra la TouristInfo y podemos coger un plano e información sobre el pueblo.

Tomamos la calle Aguilera Cerni hasta llegar a la calle Diputación, a la izquierda vemos el Palau del Batlle, sede del Museu d’Art Contemporani “Vicente Aguilera Cerni” por donde seguiremos nuestra visita.

Es recomendable visitar en primer lugar el Museo para acogernos a sus horarios de visita.

Salimos del Museo hacia la izquierda y podemos subir recto por la calle Mesón o por la encantadora calle Pilar, más hacia la izquierda y paralela a la anterior.

A medida que ascendemos nos encontramos con la parte más antigua del pueblo, recomendamos pasear por estas calles estrechas y con encanto, como la calle hospital o la calle torreta.

Sin dejar de ascender, llegaremos a los pies del castillo donde se encuentra la Plaza de la Sangre y la Iglesia del mismo nombre. Durante los meses de verano por las noches, se realizan en este lugar conciertos de música instrumental al aire libre aprovechando la acústica natural que posee.

La Iglesia de la Sangre es de origen medieval. Posee una cripta de trece arcos apuntados del siglo XIV. Presenta nave de cuatro tramos, además de presbiterio y coro con capillas entre contrafuertes. Durante el siglo XVII, el interior se remodela al gusto de la época. Son de especial relevancia los retablos barrocos, de gran belleza y escasos en la provincia de Castellón, así como las pinturas al fresco en el presbiterio y la Capilla de Santa Bárbara, atribuidas al entorno de los hermanos Guilló.

Desde la misma Iglesia de la Sangre nos adentramos en el Quartijo, que junto con el castillo, conforman el recinto primitivo de Vilafamés. Después de visitar este rincón de origen y fisonomía musulmana, nos dirigimos al castillo.

El Castillo se encuentra en la parte más elevada de la población de Vilafamés, dominando el llano desde una altura de 400 m.

Aunque los basamentos del castillo son de época musulmana, e incluso más antiguos, presentan modificaciones de muy distintas épocas, las últimas de ellas de la Guerras Carlistas.

En la actualidad se encuentra restaurado y conserva gran parte de su estructura antigua. Se aprecian grandes tramos de murallas y dos torres de probable origen árabe. Desde allí podremos contemplar estupendas vistas de Vilafamés y su llano y hacia el oeste, el mítico monte Peñagolosa.

Descendemos del castillo por la calle de la derecha, bordeando parte de los restos de muralla que se conservan. Llegamos a un mirador que nos ofrece una panorámica de Vilafamés y seguimos descendiendo hacia la izquierda hasta llegar a la Iglesia Parroquial de la Asunción.

La Iglesia de la Asunción comienza a construirse en 1594. Su planta es de una sola nave, de cuatro tramos más presbiterio, crucero y capillas entre contrafuertes.

Es de remarcar el retablo mayor de principios del siglo XVII, la decoración pictórica al fresco, en la Capilla de la Comunión y pechinas de la cúpula, obra de J. Oliet de finales de este mismo siglo y el zócalo de cerámica valenciana del siglo XVIII.

Aquí finaliza la visita a este encantador pueblo, donde les recomendamos probar la gastronomía local o adquirir el fantástico aceite y vino que se realizan en estas tierras.